
Siete camiones y más de un centenar de bomberos, entre profesionales de carrera y voluntarios, recorrieron las calles capitalinas, desde el Cuartel General de la institución, en el barrio Santa Anita, y su ulular estridente finalizó en los portones principales del ministerio de Gobernación, en el Centro de Gobierno.
A la cabeza de la procesión se conducía Yuridia Portillo, una joven simpática que fue coronada por el equipo como la Reina del Cuerpo de Bomberos. La joven se paseo sobre un vehículo de antaño, el cual dirigió el rojo convoy de principio a fin.
"Estamos celebrando el 125 aniversario de la fundación del Cuerpo de Bomberos. Me siento muy alegre de estar aquí y prestar un importante servicio a las personas que lo necesitan", afirma Nelson Hernández, bombero voluntario.
"Hacemos de todo. Nuestro principal trabajo es la extinción de incendios de índole estructural y forestal, prestar ayuda y asistencia en los accidentes de tránsito, la destrucción de productos y materiales peligrosos... y de vez en cuando algún enjambre de abejas", asegura Edgar Quintanilla, otro matafuego de profesión.
Los bomberos nacieron como entidad de servicio para cubrir la necesidad de protección de vidas y propiedades de la creciente población del siglo pasado.
Entre los pioneros de este equipo destacan Eugenio Aguilar y Manuel A. Párraga, quienes en el año de 1880, se encargaron de traer a El Salvador, las primeras cuatro bombas manuales contra incendios, según publica en su sitio web el ministerio de Gobernación. Cada una de estas máquinas podía lanzar un pitón de 100 galones de agua por minuto, hasta una altura de 120 pies.
Estas bombas eran alimentadas llenando continuamente el tanque-depósito del agua con baldes o poniendo una chupadera en un vertiente cercano. Cada bomba tenía un costo de $325.00. Estaban montadas sobre ruedas de 32 o más pulgadas de diámetro, tenía 75 pies de manguera de lino, 25 baldes de lona, 20 pies de chupadera y un carro para enrollar y conducir las mangueras, pesaban aproximadamente 1500 libras cada una. Para transportarlas bastaban dos y para operarlas 12 hombres bien entrenados. Estas cuatro máquinas fueron bautizadas con los siguientes nombres: No. 1 Salvador, No. 2 Guatemala, No. 3 Nicaragua y No. 4 Honduras.
El Cuerpo de Bomberos fue creado oficialmente el día 12 de febrero de 1883 por Decreto Legislativo publicado en el Diario Oficial No 48 del 25 de Febrero del mismo año, adjunto a la Policía Urbana de aquella época. Fue integrado por 20 miembros (2 sargentos y 18 bomberos), los cuales fueron divididos en dos comisarías, con un sargento y 9 bomberos cada una.
En 1961 fue separado de la Policía Nacional e instalado en un nuevo local, ubicado en el Paseo Independencia No. 519, San Salvador.
En el año de 1962 se trasladó a las instalaciones actuales, ubicadas en calle Francisco Menéndez No. 552 en el Barrio Santa Anita, San Salvador.
Por decreto Legislativo No. 174 publicado en el Diario Oficial 100, tomo No. 263 del 8 de Junio de 1979, fue convertido en Dirección General del Cuerpo de Bomberos e Inspección de Seguros Contra Incendio.
El 9 de Marzo de 1995 fue reformada y aprobada la Ley del Cuerpo de Bomberos de El Salvador, por la Asamblea Legislativa según decreto No. 289 y publicado en el Diario Oficial Tomo No. 327. Esta institución desde su creación fue adscrita al ministerio de la Defensa Nacional, pero después de los acuerdos de paz El Cuerpo de Bomberos paso a pertenecer al extinto Ministerio del Interior, ahora Ministerio de Gobernación.
En la actualidad el Cuerpo de Bomberos cuenta con más de 500 bomberos y tiene cobertura en las 14 cabeceras departamentales.






















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